Uno de los fundamentos del buen cuidado del ca rater mallorquí es conseguir una seleccionada y adecuada nutrición para obtener a su vez una calidad de vida y unas condiciones generales saludables. Para ello, confiar en una alimentación fresca, hecha a mano con ingredientes naturales, supone un paso importante para prolongar el bienestar de nuestros perros.
Cocinar para cans raters se convierte en una de las mayores satisfacciones en su cuidado diario, además de considerarla una de las más importantes. De este modo, el control de la calidad de las materias primas se convierte en fuente de salud, hecho muy alejado en otras alternativas de comida para mascotas. La alimentación fresca y hecha a mano refuerza la salud del animal. Los cans raters se hacen más resistentes desde los primeros meses de vida, sin niveles de toxicidad significativos (al contrario que otras vías de alimentación) y se reducen los problemas de salud.
La alimentación para perros hecha en casa no es muy complicada de llevar a cabo si se sabe seguir unas premisas nutricionales básicas y unas normas y proporciones. Cocinar para animales, con unas necesidades específicas diferentes a los platos elaborados para personas, simplifica mucho la labor de estar entre fogones.
Los ingredientes básicos se dividen en las fuentes de proteínas (de origen animal) y las fuentes de hidratos de carbono y fibra (de origen vegetal). La proporción para perros sanos debería ser la siguiente:
1/3 de materias primas de origen animal. Especialmente, las vísceras de animales troceadas: depurativas (hígado, riñones) y musculares (corazón, lengua). Se debe evitar el pulmón (o liviano) por su escaso poder nutricional. Y ocasionalmente, el pescado (atún, sardinas).
1/3 de cereales. El alimento esencial debería ser el arroz, pero dentro de esta proporción se podría incluir sémola de trigo (pasta alimenticia: macarrones, fideos gruesos) u otros cereales como la avena en copos (un buen truco para espesar el plato si ha quedado muy caldoso) y el salvado de trigo para complementar el aporte de fibra.
1/3 de verduras. En este apartado se debería combinar tubérculos (zanahoria, patata), vegetales de hoja (espinaca, lechuga, acelga), vegetales de vaina (judías verdes), hortalizas (berenjena, calabacín) y vegetales de tallo (brócoli, apio). Ocasionalmente, se podría incluir frutas crudas como el plátano o la manzana, el guisante y el tomate. Y deben estar excluídos de la dieta los vegetales bulbosos (cebollas y puerros) por su toxicidad en los perros.

Además de esta trilogía alimentaria, se deben añadir una serie de suplementos que completan una dieta equilibrada. Aceites crudos sin cocinar (de oliva, de girasol y omega-3), copos de levadura de cerveza, harina de sésamo y, ocasionalmente, huevo duro, queso y huesos grandes de vacuno.
La energía, la vitalidad y la buena salud de un ca rater están garantizadas. No conviene cambiar sustancialmente de menú ni sus proporciones. La variación debería darse en el tipo de verduras combinadas o en la selección proteica, pero siempre de una manera gradual.
Se lleva a ebullición el agua para cocinar los ingredientes que necesitan estar completamente cocidos, como las verduras y los cereales. Después de lavar y cortar las verduras (o simplemente sacadas ultracongeladas de su envase), se ponen en el agua a punto de ebullición; los vegetales como las patatas deberán quedar bien hechos para poder asimilarse por completo. A continuación se añade el arroz, que también deberá quedar completamente cocido (de lo contrario no es bien digerido). Y por último las vísceras (prácticamente crudas si se van a consumir en el mismo día o cocidas si son de orígen porcino o si se van a consumir en varios días). De este modo, la ebullición del arroz debería estar más de 15 minutos a fuego moderado y calcular el agua suficiente como para que al final de este tiempo quede consumida. El plato se debe servir tibio o a temperatura ambiente, nunca caliente ni recién sacado de la nevera.
El mejor momento para dar de comer a nuestros perros es al caer el día, después de un buen paseo. Pero si se opta por dos raciones al día, deberían estar separadas por ocho horas y procurar mantener al máximo unos horarios fijos. Los cachorros deben comer entre tres y cinco raciones diarias. La ración diaria es, aproximadamente, de 30 gramos de comida por cada quilo de peso corporal del ca rater adulto. El agua nunca debe faltar a lo largo del día y conviene cambiarla con regularidad.
Un perro de proporciones pequeñas debe comer alimentos de fácil digestión, por lo que se deben evitar, por ejemplo, las legumbres o la leche de vaca y los productos no habituales en sus comidas, ya que pueden causar desarreglos.
Los alimentos que nunca deben darse a los perros son: alcohol, aceites fritos, cebolla, chocolate, especias picantes ni huesos astillables.





























